lunes, 2 de enero de 2017

Arrancando el 2017




Anteayer despedí un año de mierda. ¿Qué quieren que les diga? Hago el balance del 2016 y lo negativo pesa más que lo positivo. Pero no pienso dejar que un mal año arrase con las esperanzas del próximo.

Por supuesto que no desmerezco las cosas buenas que tuvo. Agradezco tener familia, techo y trabajo. Pero lo cierto es que fue un año aplastante, con deudas económicas, con problemas de salud familiares y con mucha muerte rondando. Sólo peguen una leída por algunos medios y verán que más de la mitad ponen a la parca como el personaje del año (ejemplo). Personalmente, se me ha ido gente muy querida y la verdad es que necesito estar encerrado un tiempo, hacer un recambio energético para volver a la carga.

Como todos los años, lo empiezo lleno de ideas y proyectos. Como todos los años, estoy muy optimista con respecto a las cosas que quiero hacer en estos trescientos sesenta y pico de días que tengo por delante. Lecturas, blogs, música, trabajo... mi vida artística me pide el refuerzo de la BCG y yo tratando de que lo artístico y lo laboral se crucen de una maldita vez este año. Trato de encararlo con alegría pero sé que vamos a pasar un año durísimo, lo tengo claro. También sé que si no me hago un hueco en el que poder descansar, gratificarme y pasarla bien, se me va a hacer el doble de complicado.

No sé qué me depara el 2017. Mi única certeza es que lo bueno o malo que sea, depende de mí. De no dejarme vencer y de levantarme más fuerte después de cada revés. De practicar la superación y la constancia hasta que se me hagan carne. Y entender que cada error cometido encierra un aprendizaje que puedo capitalizar. Sería genial que así sea.

Nos deseo un 2017 lleno de éxitos, en todos los aspectos de la vida.
Felicidades.

h.-