martes, 4 de agosto de 2015

Una reflexión sobre el arte

Siendo artista, muchas veces me encuentro buscando un sentido, preguntándome para qué existe el arte. Sé que mucha gente, teóricos, estudiosos y personas con más carrera y sabiduría que yo, ya han abordado el tema y seguramente será interesante leerlos. Pero llegar a una conclusión propia y auténtica ha sido para mí un nuevo despertar en lo que respecta al arte en relación a mi propia existencia. Pero no te asustes, avezado lector de este esporádico e infame blog, no voy a ponerme existencialista y voy a hacerla lo más corta posible.




El otro día, viendo películas de Chaplin con mi hijo, me dí cuenta de que el arte, al menos el arte que me gusta y me convoca -que hay para todos los gustos, lo sabemos de sobra- es aquel que logra sacar belleza de lo feo, de la miseria humana, del horror. En el caso de Chaplin, de la pobreza, de la guerra, de la dictadura, de la crisis social y el desempleo, de la cosificación del hombre... Y lo hace contraponiendo nobleza, compasión, alegría, humor y otras tantas facetas humanas positivas. Tantas como las negativas. Esas obras que te demuestran que en la vida siempre hay una de cal y otra de arena y que lo que das siempre se te devuelve, sea bueno o malo.

Por eso quiero rescatar un video que encontré y que explica a su manera el tema de la disputa en medio oriente. Entiendo que es un tema que me queda lejos y del que no creo poder hacer mucho, sin embargo tal vez, pueda ayudar a difundir y quién sabe, tal vez alguien encuentre un poco de significado a todo este loco mundo en el que vivimos.


Como conclusión, creo que el arte tiene esa función básica y primitiva que es poner un granito de magia en nuestra percepción de las cosas para que entendamos que vale la pena pasar por este mundo y transitar el camino despierto y presente.

Gracias a Charles Chaplin, a Nina Pailey y a todos los artistas que hacen que el mundo sea un lugar mejor.