lunes, 23 de febrero de 2015

Lo que estuve escuchando

Hoy, mi viaje musical empezó en Good Old Music, un blog de música en Ello. Encontré posteada una canción de Bob Dylan y me picó la curiosidad. No es que no lo conociera. Escuché a Dylan lo suficiente para saber que no me gusta y que tal vez entienda su magia cuando sea un hombre adulto, cosa que tal vez nunca suceda. Mi interés se basaba en el hecho de que Alex Ross, en su libro "Escucha Esto", le dedicó un capítulo entero, alabando sus letras y sus incansables giras. Concuerda conmigo en que musicalmente no descolla, pero lo de las letras era asignatura pendiente ya que su pronunciación chiclosa me impedía entender cabalmente de qué geranios hablaba en sus canciones este reconocido "filósofo" del rock. Busqué en youtube los videos subtitulados de sus canciones y sí, debo reconocer que son unas letras increíblemente bien hechas y que bien cantadas y con algunos arreglos más modernos, serían hermosas.
De ahí pasé a Eddie Vedder, que versiona varios temas de Dylan, mejor cantados, pero aporreando la guitarra de una manera que daba dolor. Una voz excelente la de Vedder y a las letras de Dylan le queda bien. Es una voz que tiene lo que esas canciones necesitan: Aspereza y filo.
Finalmente, como de un video pasamos a otro y a otro y a otro... llegué a otro filósofo del rock, que es todo un crítico de la sociedad americana moderna: David Byrne. No me anduve con chiquitas, puse la película "Stop Making Sense" de 1984 y mi DavidByrneidad subió varios puntos. Sencillamente, me parece un genio. Solo un personaje como él puede caminar durante tanto tiempo por la línea que separa lo cool de lo ridículo sin caer para ninguno de los dos lados. Solo él puede hacer ese pop freak que no entra en ningún molde y sin embargo te hace mover y mover hasta terminar sacudiéndo el flequillo como él.

 

Finalmente, mi conclusión de que aún no estaba lo suficientemente maduro para Dylan cambió a la luz del show de Talking Heads. No es una cuestión de falta de madurez sino de seriedad ante la falta de sentido.