jueves, 25 de marzo de 2010

La espiral de la vida

"La espiral de la vida. Parece que volvés a pasar por el mismo lugar, pero si mirás bien, la elipse traza una línea a escasos milímetros de distancia de la anterior. Entonces uno se para con los brazos en jarras preguntándose “¿Pero no pasé por esto ya?” o “¿Por qué siempre me pasa lo mismo?”No, señora. “Esto” y “lo mismo” aluden a realidades diferentes. A veces de una diferencia imperceptible. Tanto que uno termina obligándose a dejarse de joder con la menudencia, mirar el grueso de los acontecimientos, pararse con los brazos en jarras y preguntarse por qué a uno le pasa siempre lo mismo."

lunes, 1 de marzo de 2010

Lo que estuve leyendo

Esta es una breve reseña de mis últimas lecturas.

Las mil y una noches
Este no necesita mucha presentación. Hace un montón que lo estoy leyendo. Me lo regaló mi mujer buscando y rebuscando una versión lo menos "censurada" posible y con una buena traducción. Es un libraco gordote y lindo que suelo leer dos veces a la semana. Sí, los días que tengo ensayo -lunes y jueves- vuelvo tarde a casa y llego cuando todos están durmiendo. Entonces, envuelto en silencio, ceno mientras leo algunas páginas sin apuro.

La costa de los mosquitos
Me lo regalaron en navidad del 2009 y me lo llevé de vacaciones. Es una excelente novela de Paul Theroux con una gran cuota de crítica social en la que un hombre, cansado del modo de vida norteamericano, decide mudarse con su familia al medio de la nada. Aventuras y peripecias de este moderno Robinson que representa un personaje increiblemente intenso al que con el correr del argumento vas empezando a admirar aunque algo no deja de hacer ruido.

Las intermitencias de la muerte
José Saramago tiene una manera muy particular de escribir, sobre todo en el uso de los signos de puntuación. En cuanto se entra en confianza con esta modalidad, el escritor portugués pasa a ser una especie de "amigo de la familia" que nos cuenta cosas con esa manera tan suya. Debo reconocer que sus últimos libros me resultan menos geniales que los primeros. Como si hubiera encontrado la fórmula y se dedicase sólo a exprimirla. Sin embargo, me sigue gustando (aunque ya no logra impactarme como en "La caverna", por citar sólo uno -y no el más conocido-). "Las intermitencias..." me resultó un libro de argumento previsible y con un final casi pueril, pero eso no me impidió disfrutarlo palabra por palabra. Saramago te hechiza o te repele. Si estás entre los primeros, te va a gustar. Sino, a buscar un autor un poco más convencional.


Nadie, nada, nunca
Este fue un regalo de mi amiga Pato, por nuestro reencuentro después de más de 20 años. Lleva la literatura en la sangre y si ella dijo que Juan José Saer es bueno, yo le creí. El libro es casi experimental, con descripciones de un nivel sensorial tan alto que logra transmitir los gustos de las comidas que describe, los olores y las sensaciones táctiles. Repite los mismos pasajes una y otra vez, pero desde distintas perspectivas. De modo que nos encontramos leyendo las mismas palabras textuales que en el capítulo anterior, pero resignificadas por la mirada de un personaje distinto. Un libro para leer con señalador (costumbre que me parecía innecesaria hasta "Nadie, nada, nunca") porque te perdés. Yo lo advertí.

La pesquisa
Después de "Nadie, nada, nunca" me dije: Pato tenía razón, Saer es un groso. Mientras pronunciaba mentalmente esa frase mi vista se deleitaba con los lomos de los libros de mi biblioteca. En eso me dí cuenta de que yo ya tenía un libro de Saer que me miraba socarronamente desde un estante esperando su turno de lectura. Saer es un groso y yo un papanatas que no sé qué espera para leerlo. Entonces lo leí y no me defraudó. La historia del libro gira alrededor de lugares y personajes relacionados con los de la novela que había leído anteriormente, pero la narración es completamente diferente. Aquí no hay rodeos ni repeticiones. Son dos historias muy diferentes que sin embargo logran encontrarse en un lugar común.