lunes, 20 de marzo de 2017

Kong: Skull Island (2017)

Tengo un hijo fanático de los monstruos gigantes. Godzilla es su ídolo máximo y King Kong no anda lejos. Es por eso que luego de ver Godzilla 2014, buscamos información sobre la película y nos enteramos de que la productora estaba haciendo una del gorila con esteroides que tanto viene fascinando a la gente desde 1933. Pero el adorable retoño fue más allá y descubrió que la idea original es dar a conocer a estos monstruos para ponerlos a luchar en una película que tal vez esté planeada para el 2020. También descubrió que, nuevamente de la mano de la Toho, Legendary nos pondrá en la pantalla grande a King Gidora, Rodan y Mothra. Para quien no haya mojado los piecitos en las aguas del Kaiju Eiga, les comento que en Japón son figuras emblemáticas. ¿Viste la del clásico bicho gigante que destruye la ciudad mientras cientos de japonesitos huyen a los gritos por el medio de la calle? Bueno, esa.

Volviendo a Kong: Skull Island, puedo decir que es una película pasable (me gustó más Godzilla). Legendary se lleva el premio a la mayor creadora de monstruos de Hollywood de la última década. Desde Wrath of Titans y pasando por Pacific Rim, nos vienen deleitando con unos bicharracos espectaculares. Mucha acción y un argumento decente con una pizca de originalidad que a mi gusto se queda algo corta, pero bueno, no podemos pedirle peras a Holliwood... digo... originalidad al olmo... bueno, la idea es esa. Sin embargo, cumple con su objetivo de ser una película para ver con tu hijo adolescente fanático de los monstruos gigantes.
La chica está bien y el rol femenino está respetado hasta cierto punto, aunque no creo que pase el test de Bechdell.
Del director Jordan Vogt-Roberts no puedo comentar mucho porque no he visto ninguna de sus películas anteriores, pero sí puedo decir que la toma del sol naciente con los helicópteros la he visto ya en otra parte y que la película está llena de guiños no sólo a los King Kones anteriores sino también a otros productos provenientes del animé, los video juegos y otras películas clásicas.

***SPOILER***
Homenajes aparte, me gustó que se hayan salido del gión original. Estaba cansado del mega gorila enamorado de la pobre actriz gritona que se trepa al empire state para encontrar un destino trágico, de Driscoll diciendo que la bella había matado a la bestia y un par de clichés más, ganados por derecho propio. Obviamente no pueden matar al bicho porque lo necesitan para las próximas entregas, así que sale victorioso frente a la mentalidad de ladrillo de la milicia norteamericana, lo cual también me gustó. La verdad, iba preparado a aburrirme viendo el despliegue de las fuerzas aereas norteamericanas y las ya cansadoras tomas de la ciudad de Nueva York y el cambio en el argumento me resultó refrescante.
***FIN DE SPOILER***

Basada un poco en las películas japonesas de King Kong y otro poco en las norteamericanas, Skull Island cumple entreteniendo y dando un pasito más dentro del MonsterVerse (MonstruoUniverso), ese mundo paralelo que promete robarse el lugar que la Toho ha sabido conservar desde mediados de los años '50. ¿Sabrá Hollywood compartir el crédito o planea quedarse con todo?

miércoles, 15 de febrero de 2017

Lo Fantástico en la Literatura - Liliana Bodoc

Buscando información con Wadi, leo en El Arte de Los Confines un post de Liliana Bodoc sobre lo Fantástico en la Literatura, una charla que dió en la Universidad de San Martín en 2015 y comparto un poquito porque coincido en todo lo que dice, solo que ella lo dice con esa genialidad que la caracteriza.

Leemos literatura fantástica porque el recorte al que nuestra pertenencia cultural llama realidad no es bastante para entendernos y menos para entender al otro.

Es frecuente asimilar lo fantástico a la evasión, a la construcción de irracionalidad. Es frecuente creer que la fantasía puede producir pensamientos y conductas inviables e ineficientes en el mundo real.

Prejuicio y desconocimiento. Paradigma desprestigiado por el discurso dominante. Mandato de un sistema que necesita individuos y no tribus; que le saca provecho a la uniformidad, que se apodera, o pretende apoderarse de la verdad. Que prefiere obviar el hecho de que gran parte de la realidad humana y social es una construcción y un modo de organizar las percepciones y no un modelo preexistente. Con seguridad, lo fantástico pertenece a un ámbito difícil y contradictorio, y es presa fácil para la charlatanería y la infantilización.

Sin embargo, el concepto de lo mágico y/o de lo fantástico como un abordaje de la realidad y un modo de comprender el mundo enaltece a la especie humana, habla de sus múltiples inteligencias, nos advierte que la razón no siempre alcanza, que no es bastante para explicar los fenómenos ambiguos que genera nuestra subjetividad.

También somos hijos de la maravilla.
Si leyeron y les gustó la saga, no dejen de visitar El Arte de los Confines, el blog que creó con Gonzalo Kenny donde comparte ilustraciones, eventos y textos. Es imperdible. Vayan y piérdanse un rato antes que el río de la web se lleve todo.

Por cierto ¿Alguien sabe si Liliana Bodoc tiene un blog, un sitio personal o algo así? Se agradecerá información.
Abrazos

lunes, 2 de enero de 2017

Arrancando el 2017




Anteayer despedí un año de mierda. ¿Qué quieren que les diga? Hago el balance del 2016 y lo negativo pesa más que lo positivo. Pero no pienso dejar que un mal año arrase con las esperanzas del próximo.

Por supuesto que no desmerezco las cosas buenas que tuvo. Agradezco tener familia, techo y trabajo. Pero lo cierto es que fue un año aplastante, con deudas económicas, con problemas de salud familiares y con mucha muerte rondando. Sólo peguen una leída por algunos medios y verán que más de la mitad ponen a la parca como el personaje del año (ejemplo). Personalmente, se me ha ido gente muy querida y la verdad es que necesito estar encerrado un tiempo, hacer un recambio energético para volver a la carga.

Como todos los años, lo empiezo lleno de ideas y proyectos. Como todos los años, estoy muy optimista con respecto a las cosas que quiero hacer en estos trescientos sesenta y pico de días que tengo por delante. Lecturas, blogs, música, trabajo... mi vida artística me pide el refuerzo de la BCG y yo tratando de que lo artístico y lo laboral se crucen de una maldita vez este año. Trato de encararlo con alegría pero sé que vamos a pasar un año durísimo, lo tengo claro. También sé que si no me hago un hueco en el que poder descansar, gratificarme y pasarla bien, se me va a hacer el doble de complicado.

No sé qué me depara el 2017. Mi única certeza es que lo bueno o malo que sea, depende de mí. De no dejarme vencer y de levantarme más fuerte después de cada revés. De practicar la superación y la constancia hasta que se me hagan carne. Y entender que cada error cometido encierra un aprendizaje que puedo capitalizar. Sería genial que así sea.

Nos deseo un 2017 lleno de éxitos, en todos los aspectos de la vida.
Felicidades.

h.-

lunes, 26 de diciembre de 2016

Un encuentro extraño

Desde hace años, con más o menos variantes, camino el mismo trayecto de ocho o diez cuadras desde que bajo del transporte hasta llegar al trabajo. Cuando llego, a la vuelta de la parada de colectivos hay un colegio judío y sentado en el umbral de una de las casas adyacentes al colegio suele haber un judío contando dinero. Plata chica, siempre billetes de $2 y de $5. Más de 60 años, ojos claros, ropa raída, pero siempre limpio Una de las cosas que me llamó la atención de este señor es el respeto con el que todos le hablan. Supuse que era algún personaje típico de la colectividad judía y después de tanto tiempo de verlo terminó por resultarme simpático.

A mi madre le diagnosticaron cancer en el pulmón y en el mediastino. Muchos años de fumadora, muchos años de angustia, tal vez... sólo muchos años. El caso es que el tratamiento lo hace en una clínica, a una cuadra del colegio en el que suelo ver al señor que cuenta dinero.

Hace un par de semanas, caminaba mi recorrido al trabajo, mirando al suelo, metido en mis pensamientos; las cosas que hay que pagar, la quimioterapia, la incertidumbre, el 2016 que va cobrando vidas y que no veo la hora de que termine, etcétera.

Un billete de $5 cae hasta el piso. Un hombre mayor detiene su andar y se dispone a doblar su espalda para recogerlo. Me apuro, lo levanto y se lo doy. Me mira fijo, con sus ojos claros, su kipá y sus pantalones raídos.
-- No, tenelo vos. Si se escapó es porque no quería estar conmigo. Es tuyo. 
-- Gracias - Le dije. Y mi agradecimiento era más por darme algo fresco en que pensar que por el dinero en sí. Más por sacarme de ese rumiar de problemas que por el valor del billete.
-- Gracias. Hace muchos años que paso por acá y siempre lo veo.
-- Y espero que me veas muchos años más. Hoy es un día especial para mí. Cumplo 72.
Lo abracé y le dije --Felicidades. Por muchos años más.
Me tendió otro billete de $5 y me dijo -- Este es el hermano gemelo de ése que te di. Y siempre van juntos.
Volví a agradecerle, a felicitarlo y seguí mi camino reinsertándome lentamente en mi propia rutina, secándome las lágrimas mientras pensaba en lo extraño que es el mundo.

viernes, 7 de octubre de 2016

Gatos y dinamitas

Me pasó el martes, frente a la cancha de All Boys.

Dos viejos que parecían Waldorf and Statler, pasaban frente al cartel de una exposición de gatos y uno comentó:
"No entiendo como hay gente que le gusta ese bicho asqueroso".
Se las dejo picando, serían buenos invitados para Mi gato Dinamita.